ETNOGRAFÍA DE CANTABRIA
Desde tiempos anteriores a la conquista romana de Cantabria parece ser que los cántabros formaron parte de una extensa área cultural que abarcaría casi todo el norte de la Península Ibérica que coincidirían con las características etnográficas de Cantabria con respecto a otras regiones de su zona.
Como elementos comunes a toda el área hay que señalar, entre otros, la presencia de hórreos, el uso del carro chillón o la utilización del arado cuadrangular. También se dan presentes en buena medida otro tipo de elementos culturales, ligados a la estructura social, a las tradiciones, creencias y festividades. No obstante existen diferencias apreciables respecto al resto de pueblos. Todos estos elementos configuran la tradición cántabra que constituye la esencia de la Cantabria actual, la cual, hay que resaltar, tampoco es perfectamente homogénea, sino el resultado de una superposición de culturas.
Casa tradicional montañesa en el que se aprecia la solana o balcón corrido.
Al igual que en Galicia, Asturias y gran parte del País Vasco, predomina en Cantabria un tipo de poblamiento disperso, más generalizado en la zona costera de La Marina y La Montaña, que en los valles altos del sur de la comunidad, donde el concentrado prevalece más frecuentemente. No obstante hay que señalar que los núcleos de población son, por lo general, de escasa entidad pero muchos en número. La zona pasiega constituye por antonomasia el ejemplo peculiar de poblamiento ultradisperso.
La casa tradicional de cantabria
PoblamientoLa casa tradicional montañesa es de planta rectangular, con tejado a dos aguas y fachada hacia al sur donde se dispone un balcón corrido denominado solana. Bajo esta se desarrolla un amplio soportal (estragal). Este tipo de vivienda se generaliza en Cantabria desde el siglo XVII. Se asemeja a la casa asturiana pero difiere del caserío vasco en que éste tiene su fachada en el hastial. Del mismo modo en Cantabria no encontraremos casas de planta circular y techumbre de paja como existe en las zonas más abruptas de Galicia.
Ganadería
El desarrollo intensivo en la región cantábrica, área cultural a la que pertenece Cantabria, no tiene más de una siglo de existencia, cuando, a finales del siglo XIX, se rotura el monte y se transforman las tierras de cultivo para crear las praderas, importándose nuevas razas de ganado vacuno provenientes de Holanda y Suiza. No obstante Cantabria poseía una rica tradición pastoril, existiendo en el país cinco variedades de razas vacunas: la tudanca, la campurriana, la lebaniega, la pasiega y la monchina.
Agricultura
En otro tiempo la agricultura tuvo bastante más importancia en Cantabria de la que posee actualmente, desplazada por una ganadería intensiva que ha venido transformando los campos de cultivo en prados mediante la selección en estos de especies vegetales de importancia forrajera para la alimentación del ganado de pasto. El trigo, la escanda, la esprilla, el mijo, la cebada y el centeno eran los cereales que tradicionalmente se cultivaban en Cantabria, aunque el nivel de productividad, debido a la orografía, el clima y el minifundismo imperante, era más bien escaso y de subsistencia. A todos ellos se añadió, a finales del siglo XVI y sobre todo en el XVII, el cultivo del maíz procedente de América. Y es que especies de origen americano comienzan a generalizarse en las huertas con la llegada de pimientos, tomates y alubias en el siglo XVIII, y muy especialmente la introducción en la dieta del campesinado cántabro por efecto de las crisis de subsistencias del siglo XIX, aunque no sin dificultad, de un tubérculo que vino salvar del hambre a Europa: la patata.
El cultivo de la vid en Cantabria fue antaño muy importante, pues se extendía considerablemente a lo largo de toda La Marina costera, dando lugar a grandes producciones de chacolí.7 Solo a principios del siglo XIX comienza a decaer este cultivo debido principalmente a las plagas, quedando en la actualidad prácticamente reducido a la comarca de Liébana, con un clima mediterráneo y dedicada a la producción del afamado orujo.
Otras especies arbóreas autóctonas o adaptadas desde tiempos inmemoriales -como castaños, nogales, avellanos, higueras, etc.- fueron muy apreciadas por sus frutos.Otras especies arbóreas autóctonas o adaptadas desde tiempos inmemoriales -como castaños, nogales, avellanos, higueras, etc.- fueron muy apreciadas por sus frutos.
Pesca
Desde tiempos prehistóricos la pesca, tanto en los ríos como en la mar constituye una de las actividades más características de las población de Cantabria. Durante la Alta Edad Media en los documentos quedan registrados constantemente los derechos de pesca en los pozos de los río o piélagos. En la Baja Edad Media la pesquería de bajura, e incluso de altura en los mares del norte de Europa, la costa atlántica africana o Terranova, adquiriendo una importancia extraordinaria en la vida del país. A ella está vinculada fundamentalmente el enorme desarrollo e importancia de los puertos cántabros, que se constituyen en importantes focos del comercio marítimo o en arsenales navales. Reflejo de esto es, por ejemplo, la creación de la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa, un poder naval de primer orden que llegó a rivalizar con la Liga Hanseática.
Los sistemas de vida y de trabajo en el ámbito de las comunidades pesqueras artesanales apenas experimentaron cambios notables hasta la segunda mitad del siglo XX. Durante los primeros 50 años de este siglo las poblaciones de la villas litorales aún obtenían de la pesca artesanal una buena parte de los recursos para su subsistencia, dedicándose en invierno a las costeras del besugo, la sardina, el bocarte, la merluza y el congrio, y en verano al bonito. Estas actividades se solían alternar con la práctica de la viticultura -antaño mucho más desarrollada como se ha señalado-, la venta en las lonjas del pescado fresco (congrio y merluza) y la elaboración de escabeches (sardina y besugo). Una vez garantizado el autoconsumo el excedente se comercializaba en lo mercados de Castilla mediante arrieros que intercambiaban el pescado por dinero o especies como la harina, el vino u otras mercancías.11
El complejo mundo de la gente del mar comporta además una ergología específica y el desarrollo de costumbres y técnicas propias, todo un complejo social y cultural de gran interés.
DIFERENTES ZONAS ETNOGRAFICAS
Las diferentes comarcas cántabras tienen arraigadas costumbres y tradiciones. Te proponemos conocer el modo de vida y el folklore de lugares muy próximos en el espacio, pero muy diferentes en sus identidades. La agreste orografía de Cantabria ha separado en numerosos valles sus territorios. De este modo encontramos sitios tan dispares como los valles pasiegos, en cuyas montañas solo se ha podido desarrollar una ganadería trashumante, las llanuras de Campoo y Valderredible, vía de paso hacia la Meseta, el valle de Liébana, encerrado por los Picos de Europa, Soba o valles tan emblemáticos como los de Toranzo, Iguña o Aras... La diversidad del medio que se encontraron los cántabros motivó la aparición de diferentes modos de vida, costumbres, tradiciones y, en definitiva, valores etnográficos.
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